La correcta planificación de la herencia es clave para evitar conflictos familiares.
Hacer testamento permite al testador asegurar que sus últimas voluntades se cumplan tras su fallecimiento, facilitando el proceso a los herederos; así como evitar que la herencia quede paralizada por falta de acuerdo y que sea la ley la que decida a quién van los bienes.
Es importante revisar y actualizar el testamento ante cambios vitales (matrimonio, nacimiento de hijos, herencias previas, divorcio, etc.) para adaptarlo a las nuevas circunstancias y así mantenerlo siempre válido.
Tipos de testamento en España

La ley distingue testamentos ordinarios y extraordinarios.
Entre los ordinarios destacan el testamento abierto, otorgado ante notario y dos testigos (cuando el testador no puede firmar o leer), el testamento cerrado (en el que el testador presenta un sobre sellado sin revelar su contenido) y el testamento ológrafo (escrito de puño y letra por el testador).
Los testamentos extraordinarios se aplican en situaciones excepcionales: por ejemplo, el testamento militar (otorgado en campaña bajo la presencia de un oficial), el testamento marítimo (a bordo de un buque) o el testamento en caso de enfermedad grave o pandemia.
Cada tipo tiene requisitos formales específicos; por ejemplo, el testamento ológrafo debe ir firmado con fecha, mientras que el notario del testamento abierto debe registrar el acto en el Registro de Últimas Voluntades.
Sea cual sea el tipo elegido, debe cumplir la normativa aplicable (Código Civil y leyes forales según la vecindad), especialmente los requisitos de firma y la mención de fecha, para que no sea declarado nulo.
Declaración de herederos y aceptación de herencia
Si el fallecido no dejó testamento válido, se debe tramitar una declaración de herederos ab intestato para identificar legalmente a los sucesores. Este procedimiento notarial determina quiénes son los herederos según el orden legal (hijos, cónyuge, ascendientes, etc.).
Desde la Ley 15/2015, cuando el orden sucesorio es claro, dicha declaración puede hacerse ante notario sin necesidad de juicio, lo que agiliza el proceso.
Una vez identificados los herederos, éstos pueden aceptar la herencia: existe la aceptación pura y simple, que integra todos los bienes y deudas del difunto al patrimonio del heredero, y la aceptación a beneficio de inventario, que limita la responsabilidad del heredero solo al valor de los bienes hereditarios.
En la aceptación pura y simple el heredero asume todas las obligaciones (respondiendo incluso con su patrimonio personal), mientras que aceptando a beneficio de inventario se protege de deudas excesivas de la herencia.
Partición de la herencia: acuerdo voluntario y judicial

Tras la aceptación de la herencia por todos los herederos, procede la partición de la herencia, es decir, la división y adjudicación de los bienes entre ellos.
En la partición voluntaria, todos los coherederos se reúnen (habitualmente ante notario) y reparten de mutuo acuerdo los activos y pasivos.
Es importante saber que rige el principio de unanimidad: todos los herederos deben estar de acuerdo con el reparto. Si existe desacuerdo o desavenencia, se puede nombrar un contador-partidor (un profesional designado por los herederos) que elabore un inventario y proponga cómo repartir los bienes.
Si persiste el conflicto, es necesario recurrir a la división judicial de la herencia.
Este procedimiento ante el juzgado conviene cuando los herederos no llegan a un acuerdo sobre la distribución (por ejemplo, por discrepancias en la valoración de bienes o cláusulas ambiguas en el testamento).
Cualquiera de los herederos puede solicitar la partición judicial ante el Juzgado de Primera Instancia (en el último domicilio del causante o donde radique la mayor parte de los bienes). El juez nombrará entonces un administrador judicial o contador-partidor, quien elaborará un inventario detallado de la herencia y propondrá una división de los bienes conforme al testamento (o, en su defecto, a la ley).
Finalmente, esa propuesta se somete a aprobación judicial: si los herederos aceptan, el juez dictará la partición definitiva; de lo contrario, resolverá las objeciones presentadas. Con esto se adjudican formalmente los bienes a cada heredero.
Cómo evitar impugnaciones y conflictos
Para minimizar el riesgo de impugnaciones y pleitos, conviene redactar el testamento con claridad y asesoramiento profesional.
Se recomienda incluir cláusulas detalladas que especifiquen la distribución de cada bien y, si es preciso, justificar con precisión cualquier desheredación o reparto desigual.
Es igualmente aconsejable revisar el testamento periódicamente (por ejemplo cada 5-10 años o tras eventos importantes) para adaptarlo a nuevos hechos. La ley española exige causas tasadas para desheredar a un heredero forzoso (por ejemplo, maltrato físico o psicológico, injurias graves, negar alimentos sin motivo, incumplir deberes familiares, etc.).
Si se opta por desheredar a alguien, esas causas deben probarse judicialmente para que no se declare inválida la desheredación. Asimismo, es fundamental respetar la legítima mínima y la protección del cónyuge viudo (que garantiza al menos el usufructo de una parte de la herencia).
En todo caso, contar con asesoramiento jurídico especializado es la mejor garantía para evitar nulidades. Un abogado experto en sucesiones puede asegurar que el testamento cumpla todas las formalidades legales y refleje correctamente la voluntad del testador.
Importancia de la planificación sucesoria
Planificar la sucesión de forma estratégica permite optimizar la transmisión del patrimonio, evitar disputas familiares y reducir la carga fiscal.
Una adecuada planificación sucesoria considera las particularidades de cada familia y aprovecha los instrumentos legales disponibles para legar lo mejor posible a los herederos. Por ejemplo, mediante donaciones en vida con sus ventajas fiscales autonómicas o seguros de vida para proveer liquidez a los herederos; o delimitando claramente la legítima, la mejora o prelegados en el testamento.
En definitiva, el objetivo es asegurar que nuestro legado llegue a las personas deseadas de manera ordenada y sin que los herederos tengan que enfrentarse a conflictos o trámites adicionales.
Es por ello que contar con la guía de un abogado especialista en derecho civil y sucesiones para estos temas marca la diferencia.
Recuerda que nuestro despacho ofrece servicios de planificación sucesoria a medida: te ayudaremos a realizar la partición de forma amistosa siempre que sea posible y a resolver cualquier duda legal o problema derivado de una herencia.
No dejes tu legado al azar y confía en nosotros.